Tacones altos, malos para mi, ¡y no me importa!
Ya hace un rato te hablé de ello, los tacones altos, altos, ¡altos! que llenan mi closet y me han costado una inversión, están ahí para quedarse. Sí, puede que los podiatras allá afuera escojan poner cara de malos amigos al vernos a las chicas a veces hasta cojear con callos en los pies por empeñarnos en llevar la moda a dichos niveles de altura (¿cuántas de esas podiatras latinas no tienen sus secretos idilios con Louboutin?). Y aunque los más recientes estudios confirmen cómo, de hecho, el llevar tacones altos con regularidad acorta las fibras de los músculos de las pantorrillas y tiene todo tipo de otros efectos en la arquitectura del pie, yo soy fiel a mis tacones hasta el fin. Si bien se asegura que 4 de cada 10 mujeres se accidentan en tacones, y que nuestro riesgo de sufrir osteoartritis de rodillas es mayor, es cierto que no hay nada como el sentimiento de confianza propia que nos da subir unas 4 o 5 pulgadas más para ver el mundo desde mayores alturas. El que no pueda apreciarlo, como el reportero masculino en el vídeo aquí (se hizo de la hazaña de caminar en pumps altos para probar no sé qué punto), que no mire.

Suscríbete
Twitter
Facebook
Escríbeme


Mi Blogazine en TV



